Queridos amigos/as,
El 23 de junio, durante la Semana de Acción Climática de Londres, Colombia y los Países Bajos publicaron el informe final de la Primera Conferencia sobre la transición hacia el abandono de los combustibles fósiles. La conferencia de Santa Marta, celebrada en abril, supuso un hito: el inicio del primer proceso internacional dedicado exclusivamente a debatir la transición justa hacia el abandono de los combustibles fósiles.
La conferencia reunió a casi sesenta países de todos los continentes. El debate se centró finalmente en cómo, y no en si, los países pueden impulsar una transición justa y global para abandonar los combustibles fósiles. El informe recoge sus puntos de vista junto con los de catorce ‘capítulos de partes interesadas’ - gobiernos subnacionales, el mundo académico, movimientos sociales, organizaciones no gubernamentales, sindicatos, parlamentarios, el sector privado, bancos multilaterales de desarrollo, pueblos indígenas, personas de ascendencia africana, campesinos, niños y jóvenes, mujeres y personas de la diversidad, y grupos religiosos - que contribuyeron mediante presentaciones escritas y diálogos a lo largo del proceso.
El informe es un resumen de dicho intercambio elaborado por los copresidentes, más que un resultado negociado. Presenta una “Visión de Santa Marta” de diez puntos que define la transición hacia fuentes de energía distintas a los combustibles fósiles como “una de las prioridades fundamentales de nuestro tiempo”, que requiere una respuesta integral de toda la economía, y no solo una política climática. Reconoce que la profunda dependencia económica de algunos países respecto a los combustibles fósiles exige una cooperación internacional que vaya más allá de lo que han ofrecido los espacios tradicionales de la ONU, con hojas de ruta nacionales desarrolladas en colaboración con el apoyo internacional y aceleradas mediante la “acción plurilateral”. El informe recoge una amplia gama de propuestas, que incluyen marcos de cooperación entre países productores y consumidores, mecanismos para abordar cómo la deuda impulsa la expansión de los combustibles fósiles, financiación en condiciones favorables para la transición y enfoques para superar barreras legales como la solución de controversias entre inversores y Estados.
El informe deja claro que las ideas necesarias para gestionar una transición justa a nivel mundial ya existen. Lo que falta no es imaginación, sino estructura. Una de las propuestas más destacadas, respaldada por el 80% de los sectores y planteada por muchos Estados, es negociar un Tratado de Combustibles Fósiles como marco global para establecer los mecanismos necesarios para la transición. Cinco de los diez puntos resaltados en la sección “Visión de Santa Marta” del informe también defienden la necesidad de un Tratado.
¿Y ahora qué? El informe identifica cinco “vías de actuación”, con tres líneas de trabajo ya definidas para su implementación. Se presentará al Secretario General de la ONU durante la Semana del Clima de Nueva York en septiembre. Existen interrogantes importantes para el futuro, por ejemplo: cómo garantizar que el Proceso de Santa Marta brinde una oportunidad para una participación significativa que impulse los esfuerzos cruciales tanto de los Estados como de los actores no estatales; cómo convertir la gran cantidad de ideas surgidas en mecanismos concretos; y cómo pasar del diálogo a la acción y la cooperación internacional.
Tuvalu e Irlanda, que tomaron el relevo al concluir la primera conferencia, pueden aprovechar el informe como una sólida base para su trabajo al diseñar el proceso entre sesiones, incluyendo cómo abordar las líneas de trabajo propuestas junto con cualquier otra línea de trabajo adicional que deseen desarrollar. La Segunda Conferencia se celebrará en el Pacífico en 2027, y esperamos viajar hacia ella con ustedes.
Nuestro trabajo por delante es claro: La conferencia de Santa Marta ha abierto la puerta a un mayor diálogo sobre cooperación internacional para una transición justa a nivel mundial, en paralelo con la CMNUCC, como una forma de intentar superar el estancamiento en las negociaciones de consenso. Ahora, el mundo debe dar el siguiente paso y aprovechar la oportunidad para transformar este debate en acciones concretas. Durante el próximo año, instaremos a los gobiernos a participar en la elaboración de un Tratado de Combustibles Fósiles y a obtener un mandato de negociación para un nuevo instrumento internacional que gestione una transición rápida, justa y financiada. Esperamos que se unan a nosotros en este esfuerzo histórico.
Un cordial saludo,
Rebecca Byrnes
Directora de Estrategia Legal