Amigos,
El 23 de julio, la Corte Internacional de Justicia (CIJ) emitió una opinión consultiva histórica. Confirmó lo que siempre hemos dicho - la acción climática no es opcional. Los Estados tienen el deber legal de actuar, y los combustibles fósiles están en el corazón de la crisis.
Esta decisión marca un punto de inflexión crucial para nuestros movimientos colectivos. Aporta claridad jurídica a las demandas que los pueblos del Pacífico y las comunidades más vulnerables han mantenido durante décadas. Refuerza el llamado de los líderes indígenas, los jóvenes y las comunidades que ya viven las consecuencias de la inacción.
Este viaje comenzó con 27 estudiantes de todo el Pacífico. Lo que siguió fue una campaña de seis años, moldeada por las realidades vividas de nuestras comunidades e impulsada por la determinación de los jóvenes que se negaron a ser ignorados. Nos mantuvimos al lado del Gobierno de Vanuatu, construyendo alianzas y coaliciones que nos ayudaron a llevar nuestras voces hasta el tribunal más importante del mundo, un objetivo que muchos creían inalcanzable.
La CIJ se ha pronunciado. La producción, expansión y subsidios a los combustibles fósiles pueden constituir actos internacionalmente ilícitos. Los Estados tienen la obligación de proteger los derechos de las generaciones presentes y futuras. La demora ya no es justificable. Es necesario actuar.
Esta opinión consultiva refuerza la urgente necesidad de un Tratado de No Proliferación de Combustibles Fósiles. Proporciona una base jurídica sólida para una eliminación progresiva a nivel mundial. La ley respalda lo que nuestras comunidades han solicitado desde hace tiempo. La ciencia es clara. El apoyo público está creciendo.
Al reflexionar sobre esta campaña, reconozco lo difícil que ha sido este camino. Pero lo que viene después será aún más difícil y exigente. La CIJ nos ha dado una herramienta para desafiar la demora y la negación - pero las herramientas solo funcionan cuando se utilizan. El fallo por sí solo no generará cambios. Esa responsabilidad recae en nosotros.
Necesitamos que los gobiernos actúen con rapidez y determinación. Necesitamos que los movimientos se organicen y crezcan. Necesitamos que las comunidades se apropien de este resultado, que definan lo que viene después y lo apliquen de manera que proteja a su gente, sus tierras y su futuro.
Estamos orgullosos de lo que hemos logrado. Pero aún no hemos terminado. Este fallo no es el final de una campaña. Es el comienzo de una nueva era.
Una que finalmente obligue a la industria de los combustibles fósiles a rendir cuentas. Una que realmente proteja nuestros hogares. Uno que genuinamente construya un futuro basado en la justicia para las comunidades de primera línea.
Con respeto y fortaleza
Vishal Prasad
Director, Estudiantes de las Islas del Pacífico que Luchan contra el Cambio Climático